Nombrar la meta compartida
Cada persona puede explicar qué quiere cambiar. Elijan una meta en la que ambos estén dispuestos a participar.
Para parejas que quieren trabajar juntas en aspectos prácticos de su relación. Elijan una meta compartida y conviertan intenciones en acuerdos.
Ambos quieren trabajar en una meta cotidiana compartida.
Necesitan acuerdos más claros sobre planes o responsabilidades.
Quieren practicar la escucha y tomar decisiones juntos.
Buscas diagnóstico, tratamiento o psicoterapia.
Necesitas apoyo para trauma activo, una crisis o una situación de seguridad inmediata.
Buscas sesiones remotas o una reunión fuera de Sacramento.
Cada persona puede explicar qué quiere cambiar. Elijan una meta en la que ambos estén dispuestos a participar.
Pasen de intenciones generales a responsabilidades, peticiones y próximos pasos claros. Comprueben que ambos entienden el acuerdo.
Prueben el acuerdo en su vida diaria. Revisen lo ocurrido y ajústenlo juntos, sin convertir el primer intento en una respuesta definitiva.
Por ejemplo, pueden querer organizar mejor las responsabilidades del hogar. El coaching puede ayudarles a identificar tareas, aclarar expectativas y acordar cómo revisarlas.
Ejemplo ilustrativo, no testimonio ni promesa de resultados.
El coaching trabaja metas y acciones. No es psicoterapia y no ofrece diagnóstico, tratamiento ni atención de trauma activo. La admisión es independiente de la terapia.
Conoce el enfoque y sus límites →El coaching de pareja se organiza alrededor de una meta compartida y de la participación de ambos. Para metas propias, considera coaching individual.
No. Trabaja metas prácticas y acuerdos; no ofrece evaluación clínica ni tratamiento de la relación.
El coaching no es el espacio adecuado para abordar violencia, coerción o riesgos inmediatos. Busca apoyo especializado apropiado.
Empieza con una conversación y descubre qué paso tiene sentido para ti.